
El hambre es una emergencia global. Hay alrededor de dos mil millones de personas viviendo en la pobreza, enfrentando necesidades y privaciones.
Cerca del 75% de los pobres del mundo viven en áreas rurales. La mayoría son granjeros o dependen de la agricultura sin embargo no producen ni ganan lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas.
Enfrentar la pobreza significa tratar los problemas rurales.
La producción intensiva fue alguna vez promovida como una manera de proveer proteína abundante y barata; sin embargo, el apoyo para la cría industrializada se ha disminuido significativamente. Ahora es ampliamente reconocido que pesan más los daños a largo plazo para el ambiente, la salud humana y la batalla contra la pobreza que cualquier ganancia que se pueda obtener a corto plazo. Hoy la producción industrializada es considerada parte del problema.
Las granjas intensivas son sumamente mecanizadas, lo cual significa que contribuyen al desempleo en las áreas rurales y a la migración hacia el espacio urbano.
Los pequeños productores pueden ser sacados del negocio por los competidores grandes y mecanizados. En Santa Catarina, Brasil, había 130.000 productores de cerdo en 1990. La creciente industrialización hizo que para el 2000 sólo quedaran 16.000.
En contraste, la producción humanitaria permite que los pequeños productores provean alimento a sus familias y además obtengan ingresos extra vendiendo el producto en los mercados cercanos y las áreas urbanas.
Algunos países en desarrollo utilizan sus cultivos de cereal para alimentar animales usados en el modelo intensivo en vez de a la población local. Otros están gastando el dinero que no tienen en importar cereales para las granjas industrializadas.
A pesar de esto, con frecuencia el aparente aliciente de la carne barata y abundante resulta tentador. La producción intensiva en los países en vías de desarrollo está creciendo a proporciones alarmantes, particularmente en Asia y Latinoamérica, aunque empeore los problemas de pobreza.
El Proyecto de Granja Modelo de la WSPA demuestra los beneficios de un uso más humanitario de los animales de producción. Muestra a los gobiernos de las naciones donde la producción intensiva va en aumento, que una práctica más sostenible puede ser rentable y mejor para los animales y las personas.
El trabajo de la coalición de la WSPA en Asia –liderando la Coalición Asiática para los Animales de Granja (ACFA) - también está teniendo efecto. La crueldad hacia los animales, incluyendo el sacrificio no humanitario, es ahora ilegal en Taiwán,