
“Extraño a mi oso Reech, pero me gusta mucho mi escuela, estoy haciendo amigos nuevos y es muy bueno no estar siempre viajando de un lado para otro...”
Por primera vez en sus diez años de vida, Tamanna, una niña del estado de Bihar al noroeste de India, va a la escuela. Vive en una pequeña casa a las afueras de una población llamada Mogalakhor y ya no tiene que moverse constantemente con su madre, su padre, sus hermanos y Reech, el oso danzante de la familia.
Gracias al proyecto de la WSPA y la Wildlife Trust of India (WTI), el bienestar de Reech es ahora una prioridad y está al cuidado del Departamento Forestal de Bihar.
La soga que, seis años atrás, había sido insertada en su nariz para forzarlo a "bailar" ha sido removida poco después de su rescate. Ya no tendrá que entretener a nadie nunca.
Mientras tanto, el padre de Tamanna, Mohammad, recibió ayuda para encontrar otra forma de ganarse la vida: una subvención otorgada por la WSPA y WTI le ha permitido comprar un terreno y dos coches halados por bicicletas con los cuales ofrece un servicio de transporte, como taxi.
Aunque todavía no esta haciendo tanto dinero como con el oso, su familia tiene una existencia más estable, sus hijos pueden ir a la escuela y Reech ya no sufre en nombre del entretenimiento.
Tamanna y Mohammad son Kalandars – gente nómada que por cerca de 500 años han ganado sus sustento usando osos danzantes para "divertir" a la gente. Estos animales sufren demasiado y por dos años la WSPA y WTI han estado trabajando para rescatar osos bezudos involucrados en esta cruel tradición, la cual va contra la ley desde 1998.

Sin embargo, cuando el uso de osos danzantes fue convertido en un acto ilegal, hubo muy pocas formas alternativas de sustento para los Kalandar, de tal manera que continuaron usándolos para los espectáculos y rogaban para que no fueran atrapados por las autoridades.
Entonces, la WSPA y WTI empezaron a acercarse a los Kalandar de Bihar, ofreciéndoles ayuda para hallar formas diferentes de ganarse la vida y persuadiéndolos para que entregaran sus osos.
Mohammad es sólo uno de los 70 Kalandars que han dejado de retener osos desde que el plan empezó. El equipo de la WSPA y WTI está monitoreando su proceso y dándole el aliento que necesita para hacer que sus nueva vida sea un éxito.
“Es duro conseguir el sustento para mi familia,” dice Mohammad. “Algunos días ganaba más con Reech que con los taxis, pero se que no voy a ser arrestado por la tenencia ilegal de un oso y por primera vez, mis hijos están teniendo una educación. Estoy orgulloso de poder ofrecerles esto."