
El avistamiento de ballenas es una industria de $1.250 millones de dólares que disfrutan más de 10 millones de personas cada año. Tristemente, algunos de los planes para esta actividad ponen en riesgo el bienestar de estos animales. ¿Cómo puede un viajero compasivo reconocer entre lo bueno y lo malo?
En el mejor de los casos, las excursiones dan a los pasajeros la oportunidad de apreciar a las ballena en su ambiente natural, desde una distancia prudente. En las condiciones menos favorables, las tripulaciones se acercan demasiado, pelean con los otros botes por el espacio de avistamiento e incluso animan a los turistas a acercarse o tocar los animales.
Para evitar estos horrores de las vacaciones, asegúrese de hacer algunas preguntas claves.
Algunos países tienen leyes que aplican a la industria de avistamiento de ballenas para proteger el bienestar de los animales, otros países dejan la responsabilidad al operador del viaje.
Para asegurar que usted está embarcándose en una excursión de avistamiento responsable, pregunte sobre las leyes o códigos de conducta que deben seguir los operadores de viajes.
“Dos de las cosas más importantes que hay que buscar en un buen código de contacto son las restricciones en cuanto a distancia y velocidad” dice Claire Bass, gerente de programas para mamíferos marinos de la WSPA. “Acercarse a los animales demasiado o muy rápido les produce riesgos de sufrir heridas por hélices, puede causar estrés, evitar que se comporten de manera natural e incluso separar a las crías de sus madres.”
Adicionalmente, los mejores recorridos deberán:
tomar turnos con los otros barcos en la distancia de avistamiento.
Las regulaciones pertinentes para el avistamiento de ballenas en Argentina, Brasil y Nueva Zelanda están disponibles en el sitio en Internet de la Whale and Dolphin Conservation Society.

La WSPA tiene pensado ejercer presión sobre la CBI durante la 60 reunión de este organismo, en junio de 2008, para que convierta la protección de las ballenas un asunto de alta prioridad.
Creemos que en vez de estar debatiendo cuotas o prohibiciones a la caza, la CBI debería estar trabajando para proteger a las ballenas e incentivar una industria sostenible de avistamiento que ayude a la gente a entender más acerca de estas criaturas.
Si está de acuerdo, Sume su voz a la nuestra.